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Vidrieras de la catedral de León

Vidrieras de la catedral de León.

El interior de la Catedral de León destaca principalmente por la atmósfera de luz y color en que nos envuelven sus vidrieras. Suman un total de 737 vidrieras que cubren una superficie de unos 1800 metros cuadrados. Todas ellas tienen una relación entre el lugar que ocupan y su iconografía. Existe una correspondencia clara entre los puntos cardinales y  las figuras que se encuentran representadas en los ventanales altos.

Todas las catedrales, por lo general, comenzaban a construirse por la cabecera en dirección de este a oeste. El este es el punto cardinal por donde sale el sol y en este lado de la catedral es donde se coloca la vidriera que representa el Árbol de Jessé, padre de David, tema con el que se destaca la naturaleza humana de Cristo y sobre ella la representación del Pantocrátor.

Catedral de LeónEl lado norte de la catedral es el lado menos iluminado, por donde menos penetra la luz del sol. Los personajes que se representan en sus naves altas son figuras del Antiguo Testamento que desfilan en la penumbra hacia la luz de Cristo, hacia oriente, donde nace la luz y donde está la vidriera del árbol de Jessé. Por el contrario en el lado sur, el sol penetra con gran fuerza hacia el interior del templo y las figuras que se representan en las vidrieras  son los ministros de la iglesia triunfante, personajes de Nuevo Testamento.

En la zona del presbiterio, se funden los dos testamentos y aparece el grupo apostólico entorno al Árbol de Jessé, así como monarcas y pontífices intercalados.

Por otro lado, los temas representados en los distintos pisos también tienen su por qué. La parte baja elude al mundo terrenal y en ellos se aparecen vidrieras con temas de motivos vegetales, concretamente plantas propias de la provincia de León, y en las rosas de esos mismos ventanales, los vicios y virtudes del ser humano, en las que encontramos por un lado, en el norte, figuras como la envidia, la ira, la prudencia, la fortaleza, la aritmética, la retórica, y la geometría o la justicia, la música y la fe. En el sur, la pereza, la avaricia, la pobreza, la gramática, la lujuria, la astronomía, Héctor y la Virgen.

En el piso correspondiente al triforio se representan escudos de distintas regiones de España, así como heráldica nobiliaria, considerándose la nobleza más cerca del mundo celeste que esta representando en el piso superior y del que se ha aludido anteriormente.

Cada capilla de la girola tiene tres ventanales de dos huecos y su correspondiente rosa. Casi todas las representaciones son escenográficas, en disposición seriada, con gran mezcolanza de temas. Las que no se refieren a la vida de Cristo, María o san Antonio, son de muy difícil interpretación. A través de los bocetos conservados en el Museo Catedralicio de León se puede ver como en estos ventanales hay muchos fragmentos aprovechados tanto del siglo XIII como del XIV. La diferencia fundamental con los ventanales altos, desde el punto de vista iconográfico, consiste en que, salvo algunas excepciones, las figuras son  pequeñas, enmarcadas por círculos, de formas poligonales y ovaladas, al modo medieval y son fácilmente perceptibles por la poca altura de su colocación.

Vidriera catedral de LeónEn la Capilla de la Virgen de la Esperanza se representa en distintos acontecimientos la Vida de la Virgen en el primer ventanal. El segundo acoge escenas de difícil lectura ya que son fragmentos conservados de primitivas series y el tercer ventanal se relata la Vida de Cristo y en la rosa superior la Resurrección de Lázaro

En la Capilla de la Virgen Blanca se encarna la Natividad en los tres ventanales, el primero acoge a los pastores y ángeles, el segundo la Sagrada Familia y el tercero los Reyes Magos.

En la Capilla de san Clemente en el primer ventanal se representa en el primer vano al Papa San Clemente de cuerpo entero y a san Antonio con el Niño en el segundo vano. Ambas vidrieras son realizadas pro Gonzalo de Eslante en 1476. En el segundo ventanal se desarrollan escenas de la Vida de San Clemente y el tercer ventanal recoge las escenas más importantes de la Vida de San Antonio.

En la presacristía en el primer ventanal aparecen distintas escenas aleatoriamente, como El Sueño de Isaías, Cristo juzgando la Ciudad Santa, Lux Mundi o el profeta Ezequiel y Daniel  entre los leones. En el segundo ventanal están representadas escenas de la Vida de Jesús. Y el tercer ventanal está el Padre Eterno Creador del mundo sacando a Eva de la costilla de Adán.

En la Capilla de la Virgen del Carmen existe una única vidriera en forma de rosa donde se representa la Virgen del Carmen y en el que aparecen todos los artistas y vidrieros que participaron en la restauración de las mismas a finales del siglo  XIX fecha a la que pertenece esta vidriera, Bolinaga, Lázaro, Alberto González.

 En el rosetón del oeste se hace una clara referencia al Juicio final. La escena principal es la Virgen entronizada con el Niño rodeado de los doce ángeles músicos. Algunos historiadores piensan que esta vidriera es la única que se restaura fuera de los talleres de León en el siglo XIX por Rigalt, pero existen muy pocos datos que lo corroboren.

vidrieras de la Catedral

Detalle del Rosetón y vidrieras de la Catedral de León

El rosetón del hastial sur es realizado como obra nueva a finales del siglo XIX tomando como modelo el del norte. En él aparece la Coronación de la Virgen rodeada de símbolos marianos extraídos de las letanías.

El rosetón del hastial norte es el más antiguo ya que conserva paneles del siglo XIII. En el se representa a Cristo entronizado rodeado de personajes del Antiguo Testamento tocando instrumentos de cuerda.

El conjunto de vidrieras de la Catedral de León destaca porque en él podemos encontrar una confluencia de estilos y lenguajes de todas las épocas del arte de la vidriera. Desde el siglo XIII hasta el XX.

Se sabe que en el siglo XIII vidrieros de Burgos son traídos a trabajar a la Catedral de León por el arquitecto Juan Pérez. Entre estos vidrieros los nombres que aparecen en los libros de cuentas son, Domingo ((1214), Adam y Fernán Arnol, en 1263; pedro Guillermo, desde 1264 hasta 1269.

De las vidrieras de este siglo se conservan varios paneles del rosetón norte, varios  del Árbol de Jessé, y la vidriera que ocupa el primer lugar de las altas por el lado sur. La Cacería que está el quinto lugar de las vidrieras altas por el lado del evangelio es una de las vidrieras más importantes de la catedral. En ella se representan las disciplinas de trivium y el quadrivium, así como escenas de cetrería, asuntos circenses, juglares, caballeros… por otro lado las escenas son pequeñas para la altura a la que se encuentra colocada la vidriera por lo que tanto por el tema representado, como por la falta de correspondencia entre el tamaño de las escenas y la ubicación de la misma ha hecho pensar a muchos estudiosos que posiblemente ésta no se hizo para la catedral y es traída de otro lugar.

Sobre el siglo XIV aparece poca información al respecto de la existencia de vidrieros en trabajando en la Catedral de León pero es de suponer una actividad intensa en este siglo ya que se concluyen todas las vidrieras de las tracerías. Se hacen las rosetas de las ojivas de las ventanas bajas en ellas se representan los pecados capitales y algún otro tema, como la pobreza, admirablemente simbolizados todos y con inscripciones en lengua antigua “so la invidia “, “ so la pereza”…

De este periodo se cree que son también la mayoría de los paneles que cierran en rosetón norte y las naves altas del mismo.

Durante el siglo XV aparece abundante documentación y fue un periodo floreciente y de intensa actividad del arte que nos atañe en la Catedral de León. Los artistas estaban vinculados a determinados obispos. En los contratos de este siglo se habla de mercaderes burgaleses y de artistas procedentes de Flandes y de Centroeuropa. Destacó  la figura del obispo Juan de Villalón (1419 –1424) bajo el cual trabajó el maestro Arquer al que se atribuyen las vidrieras del presbiterio y alguna del lado norte. Bajo el obispo  Alfonso de Cusanza trabaja Alfonso Diez durante nueve años y realiza varias del crucero tanto del norte como del sur.

En la segunda mitad de siglo trabajan en la catedral:  Valdovin, en 1442: por Anequin, en 1454, por el conocido pintor Nicolás Francés, que también aparece como vidriero, de 1454 a 1459: y por Juan de Almunia en 1487 – 1488.

Al terminar el siglo, quedan  colocados los ventanales de todas las altas del costado sur y alguna de las capillas. Merece especial mención la vidriera, en el tímpano de la portada que da entrada al claustro desde el vestíbulo. Representa Nuestra Señora del Dado y es obra magnifica del maestro vidriero Annequin, según cartones de Nicolás Francés.

En  el siglo XVI destaca la realizada por Rodrigo de Herreras en 1565 colocada en la Capilla de la Virgen Blanca y las de Diego de Santillana de 1506 en la Capilla de Santiago. Técnicamente estas vidrieras se alejan notablemente de las de los siglos XIII y XIV ya que los vidrios utilizados son mucho más finos y aparece la utilización del amarillo de plata que permite ampliar la gama de color consiguiendo trabajar con piezas de tamaño mayor. Por otro lado, las composiciones ya no se enmarcan en escenas pequeñas sino que como sucede en las de la Capilla de la Virgen Blanca la escena parece que es vista a través de una ventana.  Los tres ventanales forman la misma composición. Se da importancia al paisaje y a la perspectiva enmarcándose toda la escena en arquitecturas platerescas.

La estética del siglo  XVII se aleja de lo medieval y el interés se centra fundamentalmente en restaurar y poner remiendos a las existentes que venían sufriendo graves deterioros, debidos, no sólo a desgaste de tiempo sino también a los avatares a los que se ve sometida la arquitectura de este templo.  Trabajan como vidrieros principales: Guillermo en 1608; Luis de Argete, de 1613 a 1648; Sebastian Pérez en 1647; y Toribio García. Argete, que era notable vidriero, pasó una buena parte del tiempo en discutir con el cabildo y en ausentarse de la catedral. Con seguridad, atendieron simplemente a la conservación de la gran cantidad de vidrieras que atesoraba la catedral.

En la ultima década del siglo XIX en los que arquitectos Bautista Lázaro y Juan Torbado emprendieron  la ingente tarea de recomponer y restaurar la totalidad de los vidrios, actualizado en León un importante taller, en el que tuvieron gran protagonismo Guillermo alonso Bolinaga, Alberto González y Marceliano Santamaría, a este último se deben las que cierran el triforio por la parte del presbiterio, que alteran la uniformidad cromático del conjunto. La mayoría de los temas heráldicos de dicha zona, son también recreación del siglo XIX, y se refiere a regiones y familias  nobles que cooperaron en la restauración de la catedral.

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