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MAPA DE FONTÁN.

La pieza del mes de Enero de 2017 en el Museo Arqueolóxico provincial de Ourense:

EL MAPA DE FONTÁN

El primer mapa de Galicia tratado de forma independiente, fue el del dominico ourensano Fray Fernando Ojea a finales del siglo XVI. Posteriormente Tomás López de Vargas, “geógrafo de la corte”, publicó uno nuevo, en 1784 -el primero que recoge la división de las siete viejas provincias de Galicia- hecho en base a encuestas a las autoridades locales, como el Catastro del Marqués de la Ensenada (1752) o el Censo de Floridablanca (1787).
Después de estos antecedentes, el profesor de la Universidad de Santiago, José Rodríguez González -el matemático de Bermés- fomentará el interés en cartografiar el territorio gallego en base a una escrupulosa triangulación del mismo en los comienzos del siglo XIX. Su discípulo, Domingo Fontán, será el que dé forma a este sueño con la elaboración de su “Carta Geométrica de Galicia”, elaborada entre 1817 y 1833, e impresa en París en 1845. El Museo conserva un ejemplar entero procedente de la donación de los descendientes de don Juan Manuel Amor Pereira y cuatro láminas procedentes de la familia del doctor Pedro García del Villar (1870-1935).
Domingo Fontán es un hombre muy reconocido pero poco conocido. Desde 2004 una fundación lleva su nombre y mantiene, ejemplarmente, su memoria. Nació en el lugar de Porta de Conde, al lado de Caldas de Reis, en 1788 y era miembro de una familia de “no escasa fortuna”. Estudió en Noia con un tío cura y luego en Santiago. Precoz y extraordinario estudiante, finalizó las carreras de Filosofía y Letras, Teología y Matemáticas, en cuya facultad, después de otras ocupaciones docentes, fue catedrático de Matemáticas Sublimes, desde 1828. Propietario de una fábrica de papel en Noia, diputado en las Cortes y director del Observatorio Astronómico de Madrid fue un polifacético ilustrado tardío y murió en Cuntis en 1866 después de una intensa y productiva vida.
La realización del mapa fue posible por su esfuerzo y fortuna; no recibió ninguna subvención hasta más de diez años después de haber comenzado su obra. Los pasos que siguió Fontán para la elaboración del mapa fueron los siguientes:

Primero, a lo largo de 1817, fijación exacta de la posición en el globo terráqueo de la Torre del Reloj de la catedral de Santiago por medio de mediciones con un sextante conservado en el Museo de Pontevedra.
Segundo, en junio de 1820, fijación de una “base” en las proximidades de Santiago, entre el lugar de Formarís y la lomba de Boisaca, para luego calcular los lados del triángulo inicial y la latitud, longitud y altura de los vértices, y después ir replicando el proceso por todo el territorio occidental. La “base de Formarís” es una línea recta de “2.722 varas castellanas” (2.291 m.) que midió con aparatos simples (cuatro listones de madera “pinabete holandés” de 4 metros, unas mesas de apoyo y un teodolito Trougnton & Gambey). Entre los que lo ayudaron en este momento estaba su amigo arquitecto e ingeniero Alejo Andrade Yáñez, muy relacionado con Ourense. La toma de datos del occidente estará prácticamente acabada en 1823. Publica algunos planos parciales en el Diccionario geográfico y estadístico de España y Portugal de Sebastián Miñano, en 1826, lo que le abre las puertas de la corte y el respaldo económico para su obra, pues consigue 5.000 pesos del gobierno en 1929. Unos meses antes, mide una nueva base en O Corgo, Lugo, que será la clave del trabajo en la Galicia oriental y la conexión con Asturias, Zamora y León. Le llevará más tiempo del previsto porque el gobierno le encarga taxativamente otras tareas por el medio.
En total fueron unos 17 años de trabajo en el que montó 467 estaciones geodésicas en Galicia, 43 en Asturias, León y Zamora y 3 en Portugal.

A las medidas de latitud, longitud y acimut hechas sobre el terreno para cada vértice, se añadía la de altitud, para la que se usaban, también, cálculos barométricos realizados en combinación con su hermano Andrés, quien medía la presión y temperatura en Noia al tiempo que él lo hacía en el punto en que se encontrase.

Al ingente trabajo de recogida de datos numéricos y bosquejos de campo, se le añadirá luego la elaboración de los mismos hasta convertirlos en información sobre el papel. Declaró que “conocía los 3.600 curatos y cinco catedrales y haber recorrido más de 10.000 pueblos escuchando las quejas”. Seguramente nadie conoció mejor Galicia.
MUSEO Con la experiencia de campo contrastada, intenta promover algo semejante para toda España y escribe en mayo de 1834 una “Memoria sobre la formación de los planos topográficos de las provincias y cartas del Reino…” pero sin que le hiciesen el mínimo caso. Es más, el gobierno lo urge a presentar su mapa antes de fin de año para justificar el dinero entregado en 1829.

Así, el 1 de diciembre, es presentada a la Reina regente una primera versión manuscrita -incompleta y apurada- pero que causa excelente impresión. Se le encarga su impresión y es nombrado director del casi abandonado Observatorio Astronómico de Madrid y profesor de la Universidad madrileña. En 1974 se hizo una edición facsimilar de este original, promovida por la “Asociación del Cuerpo de Topógrafos”, con un prólogo de Otero Pedrayo.

Pero el mapa finalmente impreso con fecha de 1854 -no llegó a Galicia hasta el verano de 1847- lleva numerosas mejoras: un pequeño mapa reducido sobre el mar Cantábrico con las triangulaciones principales; las nuevas carreteras construidas; los vértices geodésicos y las altitudes, etc. E incluye dos pequeños guiños al espectador. En el lugar de “Porta de Conde” aclara entre paréntesis “Patria del autor” y debajo de “Melias, (Sta. Mª)” señala “Patria del Ilmo. Feijó”. En la cartela de la autoría, luego de la dedicatoria á Augusta Reina Gobernadora, doña María Cristina de Borbón, identifica al autor como “Director del Observatorio Astronómico de Madrid, Diputado a cortes. Individuo de la Academia de la Historia y de la Sociedad Geográfica de París, exprofesor de Matemáticas sublimes y de mecánica industrial en la ciudad de Santiago” y añade “Grabada bajo la dirección del Autor en 1845 por L. Bouffard. No se grabó la división de Partidos y de Ayuntamientos en razón de su interinidad”. Al pie, aparece a la derecha “Ecrit pour L. Bouffard”, a la izquierda “Imprente de Lémécier” y en el medio “Santiago”.
La obra tuvo que ser encargada en París porque ninguna imprenta de España estaba capacitada para tal empresa. A tal efecto y con años de retraso por causas ajenas, se desplazó acompañado por un hijo, a Paris en enero de 1839. A través de Ramón de la Sagra, botánico coruñés que estaba imprimiendo allí su “Historia física y política de la isla de Cuba”, entró en contacto con el grabador Louis Bouffard y con la imprenta de M. Lémércier.
El mapa está elaborado en escala 1/100.000; cada una de las doce hojas mide 58 x 72 cm, por lo que su tamaño conjunto, montadas las piezas, es de 2,16 por 2,32 m.
La primera, en la esquina superior izquierda, lleva los datos de autoría; la tercera, en la esquina superior derecha, lleva un pequeño mapa guía (Unión de las doce hojas de la Carta Geométrica de Galicia y su triangulación fundamental. Escala 1/860.000), y la de la esquina inferior izquierda lleva la leyenda y escala. Aparecen treinta y cinco signos convencionales que identifican elementos concretos: puentes de piedra y de madera, pasos de barcas, molinos, fábricas, ferias, etc. La información toponímica incluye, por primera vez, las comarcas. La escala es triple, Leguas de veinte mil pies divididas en décimos, Millas de sesenta en grado y como novedad, Escala en metros, años antes de que fuese medida oficial.
De la primera tirada llegaron a Coruña en junio de 1847, 500 ejemplares. Tres años después, en junio de 1850, otros 300 y en diciembre, 250 más. En 1850 recuperó Fontán las planchas pétreas y las guardó, inicialmente, en Compostela.
Estas tiradas oficiales fueron monopolizadas por el gobierno, quien receloso de su exactitud e que fuese posible hacerla con pocos medios, les negó la condición de mapas oficiales pero gracias a la ayuda de Ramón de la Sagra y de los editores franceses, pudo disponer de unos 96 ejemplares “de manera oficiosa” para agasajo de sus amistades.
A pesar de la poca difusión directa, el mapa tuvo una enorme influencia. Entre 1856 y 1865, Francisco de Coello de Portugal y Quessada, dentro de un proyecto de estado, el Atlas de España y sus provincias de ultramar -complementario al Diccionario Geográfico y estadístico de España, (1846-50) de Pascual Madoz-, publicó las hojas correspondientes a Galicia y señala en una destacada “ADVERTENCIA” en las cuatro provincias: “Todas las situaciones y principales detalles de este mapa se han tomado de la magnífica carta de Galicia de d. Domingo Fontán, habiéndonos limitado a añadir los planos particulares…”.

El Fontán no fue superado hasta la publicación del MTN 1:50.000 que se completó en Galicia en 1955. Existe, incluso, una reproducción por métodos fotográficos, a mitad de tamaño, con la inclusión de las nuevas carreteras y ferrocarriles existentes en 1917 promovida por el Capitán General de Galicia, Antero Rubín Homet.

La presentación tendrá lugar el miércoles 11 de enero a las 20:00 en la sala de exposición “Escolma de Escultura” en San Francisco (Ourense). La explicación correrá a cargo de Alfonso Vázquez-Monxardín Fernández.

Más información : http://www.musarqourense.xunta.es/

4 enero, 2017

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