Guías Culturales

La Exposición Internacional de Barcelona de 1929 (II)

Exposición Internacional de Barcelona 1929

La Exposición Internacional de Barcelona de 1929 (II).

5.2.2. La plaza de la Mecánica.

También proyectada por Jean-Claude Nicolas Forestier, como elemento urbanístico articulador de las construcciones de los pabellones y palacios que se levantaban a la izquierda de la avenida María Cristina. La mayor parte de éstas y la propia plaza fueron sustituidas por otras en la década de los 60 del siglo XX, adoptando el nombre de plaza del Universo, con el que se la conoce hoy en día. En 1985 todo el conjunto fue reordenado a partir de un proyecto de Pep Bonet i Bertran.

5.3. La plaza Carles Buïgas.

Emplazada al final de la avenida María Cristina, toma su nombre del ingeniero que diseñó la Fuente Mágica, uno de los elementos paradigmáticos de la Exposición y que se encuentra en ella.

Fuente Mágica- Barcelona de 1929

Fuente Mágica

5.3.1. La Fuente Mágica.

Proyectada por Carles Buïgas como uno de los elementos de la Luz, hilo conductor de la Exposición. Desgraciadamente fueron mutiladas en los años 40 del siglo XX, siendo restauradas por el propio autor en 1944-45. Recientemente se han vuelto a restaurar, modernizándose toda la maquinaria y los equipos de control, conservándose todo el equipamiento original, con un acertado criterio museográfico.

5.3.2. El Pabellón de Alemania.

El Pabellón de Alemania es conocido popularmente como “Pabellón Mies van der Rohe”, nombre del arquitecto que lo proyectó. Dentro de la concepción general de los pabellones y palacios de la Exposición sólo dos podían ser considerados como auténticos modelos de arquitectura moderna: el Pabellón de Artistas Reunidos, de Jaume Mestres Fossas, que no se ha conservado, y el Pabellón de Alemania.

Pabellón de Alemania. Mies Van der Rohe

Pabellón de Alemania. Mies Van der Rohe

Una vez clausurada la Exposición, el Estado alemán intentó venderlo infructuosamente. Al no encontrar comprador, se procedió a su demolición en 1930. Dada su excepcional importancia dentro de la arquitectura contemporánea y su especial significación dentro del conjunto de construcciones de la Exposición, el Ayuntamiento de Barcelona decidió, a principios de la década de los 80 del siglo XX, su total reconstrucción. Entre 1983 y 1986 los arquitectos Fernando Ramos e Ignasi de Solà-Morales, se encargaron de llevar a buen puerto el proyecto de reconstrucción. El pabellón se encuentra ahora en el mismo emplazamiento que tuvo en durante la celebración de la Exposición de 1929. Destaca por su concepción de formas simples con grandes superficies de vidrio y piedra con pilares de hierro con alto contenido en cromo.

5.3.3. Los Palacios de Alfonso XIII y de Victoria Eugenia.

Pabellón de Alfonso XIII

Palacio de Alfonso XIII

Son los únicos palacios que se construyeron fuera del proyecto general de la Sección Nacional de la Exposición. Ambos se deben a Puig i Cadafalch y Guillem Busquets. La construcción, realizada entre 1918 y 1923, fue dirigida por el primero de ellos. En realidad no se trata de dos palacios propiamente dichos, sino de dos pabellones que se organizan, cada uno de ellos, a partir de dos naves adosadas de grandes dimensiones. Puig i Cadafalch solucionó la planta con una retícula integrada por módulos cuadrangulares sobre columnas como únicos elementos interiores de soporte del tejado. Las fachadas son ciegas, sin ninguna obertura, y la iluminación es cenital mediante la implantación de claraboyas en la cubierta. Exteriormente, las fachadas están decoradas con columnas salomónicas esgrafiadas de inspiración barroca. Los remates de los ángulos siguen el modelo del Puente Real de Valencia, y los porches de acceso, que guarecen las puertas, reproducen la portada de la iglesia de Caldes de Montbui.

Dentro del pan urbanístico general de la Exposición, ambos palacios son importantes en tanto que sirven de cierre a la plaza Carles Buïgas, potenciando una vez más el eje Palacio Nacional – Plaza España.

5.3.4. El Pabellón de la Ciudad de Barcelona.

El Pabellón de la Ciudad de Barcelona fue proyectado y construido en 1929 por el arquitecto municipal Josep Goday, que había sido colaborador de Puig i Cadafalch y que había realizado, entre otras obras remarcables, las escuelas municipales Pere Vila, Ramon Llull, Milà i Fontanals, entre otras.

Pabellón de la Ciudad de Barcelona del 1929

Pabellón de la Ciudad de Barcelona

El pabellón presenta planta rectangular, de un solo cuerpo. Se basa en esquemas Noucentistes que el arquitecto ya había utilizado en muchas de sus obras. Destaca por su austeridad compositiva, con una planta baja en la que hemos  de mencionar las dos series simétricas de arcos ciegos que acogen ventanas rectangulares, y un piso superior con ventanas centrales de  arco de medio punto y ventanas cuadradas a ambos lados.

Las esculturas que decoran la fachada son obra de dos prestigiosos escultores catalanes: Eusebi Arnau y su discípulo Frederic Marés.

El Pabellón de la Ciudad de Barcelona y el Pabellón de Alemania, al igual que los de Alfonso III y Victoria Eugenia, sirven para cerrar la plaza Carles Buïgas y potenciar el eje Palacio Nacional – Plaza España.

5.4. La Casa de la Prensa.

El pabellón reservado a la prensa acreditada para informar del acontecimiento fue proyectado en 1926 por Pere Domènech i Roura, quien fue durante un tiempo director de las obras de la Exposición. Se construyó entre 1927 y 1929. Se trata de un edificio de clara inspiración mudéjar.

Casa de la Prensa

Casa de la Prensa

De él, es especialmente interesante la decoración de las fachadas, que recuerdan, sobretodo en sus pisos superiores, algunos de los pabellones del Hospital de San Pablo. Este hospital había sido proyectado por su padre, el prestigioso arquitecto modernista Lluís Domènech i Montaner, quien inició su construcción. A la muerte de su padre, Pere Domènech y Roura se hizo cargo de la dirección de las obras del hospital, que precisamente se estaba acabando por las mismas fechas de celebración de la Exposición.

5.5. El Palacio de la Agricultura.

Proyectado por Josep Maria Ribas y Manuel M. Mayol. Se trataba de uno de los palacios más grandes de la Exposición, con una superficie total que supera los 16.000m2. Se articulaba alrededor de un gran patio de planta irregular cerrado por cinco naves de exposición de planta rectangular y dos galerías porticadas. Se planteó siguiendo los principios arquitectónicos del Noucentisme, con el empleo de materiales propios de la arquitectura tradicional catalana, como la terracota, las tejas y el estucado en blanco. Como en el caso de los palacios de Alfonso XIII y Victoria Eugenia, la iluminación interior de las naves es cenital. El cuerpo principal de acceso al palacio está inspirado en modelos barrocos, con un gran pórtico semicircular que lo precede.

Palacio de la Agricultura

Palacio de la agricultura. Proyecto

Durante la postguerra se demolió gran parte del palacio. Una de las partes conservadas se convirtió, durante muchos años, en el Mercat de les Flors (Mercado de las Flores), nombre con el que se le conoce popularmente.

En la actualidad, lo que había sido Mercat de les Flors es el Espai Escènic Municipal Mercat de les Flors. El cuerpo principal, que también se conservó, se está restaurando y remodelando para instalar en él la nueva sede de la prestigiosa Fundació Teatre Lluire. En una parte de los terrenos que ocupaban las naves que se demolieron durante la postguerra, se ha instalado recientemente el Institut del Teatre de Barcelona, cantera inagotable de actores y profesionales del mundo del espectáculo.

5.6. El Palacio de las Artes Gráficas.

Construido entre los años 1927 y 1929 según proyecto de Pelagi Martínez, con la colaboración de Raimon Duran i Reynals. Presenta una planta aproximadamente triangular, organizada partiendo de un cuerpo hexagonal cubierto con cúpula también hexagonal. Los dos brazos del triángulo que flanquean la fachada principal tienen sendas logias con arcos de medio punto sostenidos por columnas. Se trata de un excelente ejemplo de arquitectura que podemos incluir dentro de un clasicismo culto muy en línea brunelleschiana, con paramentos blancos y elementos estructurales recubiertos con terracota.

Palacio de las artes gráficas

Palacio de las artes gráficas

Una vez finalizada la Exposición, y después de un largo período de obras que se iniciaron en 1932, fue inaugurado como sede del Museo de Arqueología (hoy Museo de Arqueología de Cataluña) en 1940.

5.7. Teatro Griego.

El Teatro Griego que, como su propio nombre indica, imita formalmente la estructura y los espacios del un teatro griego (gradería en hemiciclo aprovechando la pendiente de la montaña y una ”ochestra” o escenario delante), fue construido  en 1929 por Jean-Claude Nicolás Forestier, Nicolau Maria Rubió i Tuduri i Ramon Reventós.

5.8. Escaleras y Mirador del Palacio Nacional.

Proyectadas las escaleras por Josep Puig i Cadafalch para salvar el fuerte desnivel de la montaña, y completadas con dos fuentes en el momento de su construcción cuando el director de las obras de la exposición era Pere Domènech i Roura. Este espacio cierra visualmente, junto con el Palacio Nacional, los de Alfonso XIII y Victoria Eugenia y las arboledas del paseo de las Cascadas el conjunto de la Exposición. Tiene un planteamiento totalmente simétrico, con las cascadas de agua en el centro y las escaleras en los lados, combinado todo ello con elementos vegetales. Las barandillas, con balaustradas y tiestos, se complementan con una serie de estatuas. En la parte baja encontramos dos figuras de jóvenes desnudas, obra del escultor Josep Llimona, y en el Mirador una pareja de figuras reclinadas, del escultor Frederic Marés.

5.9. El Palacio Nacional.

El año 1924 se convocó un concurso de proyectos para la construcción del Palacio Nacional. Fue ganado por los arquitectos Pere Cendoya y Enrique Catà. Se construyó entre 1927 y 1929, cuando el director de las obras de la Exposición era Pere Domènech i Roura, quien parece ser colaboró directamente en el proyecto, aunque no sabemos a ciencia cierta hasta donde llegó su participación en el mismo.

El palacio nacional de Barcelona del 1929

El Palacio Nacional

Se trata de un edificio de un gran monumentalismo ecléctico. Su clasicismo general se combina con elementos de ascendencia churrigueresca. Tiene planta simétrica centrada por un gran salón de planta elíptica que es enfatizado por una gran cúpula y dos menores. Además en los ángulos se levantan cuatro torres. La cúpula fue pintada por Francesc d’Assís Galí, siendo realizadas otras pinturas por artistas reconocidos del momento: Josep Togores, Francesc Labarta y Josep Obiols.

El palacio cierra la visión de la avenida María Cristina de una manera teatral y grandilocuente, propia de la filosofía con la que se concibió la Exposición.

Fue convertido en Museo de Arte de Cataluña (actual Museo Nacional de Arte de Cataluña) en el año 1934. Es su interior podemos visitar las secciones de arte románico y arte gótico. Está considerado como uno de los museos de arte medieval más importante del mundo. En breve acogerá también las colecciones procedentes del Museo de Arte Moderno, que actualmente se encuentran en la sede del museo del Parque de la Ciudadela.

5.10. El Palacio Real.

Conocido hoy en día como Palacete Albéniz. Aunque Barcelona ya poseía un palacio real, el de Pedralbes, se optó por alojar a la familia real española en el mismo recinto de la Exposición. No sigue las pautas de la arquitectura mediterránea y catalana como la mayoría de los palacios de la Exposición, sino que se encuentra más cercano a los gustos borbónicos y de la Corte madrileña. Construido con piedra y ladrillo, sus cubiertas son de pizarra. Está inspirado en palacio de La Granja de San Ildefonso y el monasterio  de San Lorenzo del Escorial.

Palacio Nacional. Sala Oval

Palacio Nacional.
Sala Oval

A pesar de haber sido adaptado a sus nuevas funciones, primero a alojamiento de personajes ilustres y, posteriormente, a residencia de la familia real española en sus estancias oficiales en Cataluña, conserva sus características originales, que lo hacían diferente al resto del conjunto de la Exposición, aunque ésta no se caracterizaba precisamente por su homogeneidad estilística.

5.11. El Estadio Olímpico.

Dentro de los temas monográficos de la Exposición se encontraba el deporte. De todas las infraestructuras construidas dentro de este apartado merece especial mención el Estadio Olímpico. Proyectado y construido por Pere Domènech i Roura desde 1928. Se trataba de un gran estadio con un aforo para 62.000 espectadores, que lo convertían en el estadio más grande de Europa de su época, eso sí, después del estadio de Wembley, en Inglaterra. Aun cuando sus instalaciones eran válidas para la práctica de algunos deportes, el edificio se construyó demasiado deprisa y primando los aspectos económicos sobre los cualitativos. Las graderías, con muy poca pendiente, tenían un acceso muy cómodo en detrimento de una buena visibilidad para los espectadores. La puerta de la Maratón, quizá el elemento más destacable del conjunto, tiene unas excelentes esculturas ecuestres nacidas de la mano del escultor Pau Gargallo. La fachada principal, a pesar de ser monumental, no llega a tener una gran calidad estética.

Palacio Real

Palacio Real

Con motivo de la celebración de las Olimpiadas de Barcelona de 1992, el edificio fue rescatado de la ruina casi total en la que se encontraba. Los arquitectos Vittorio Gregotti, Federico Correa, Alfonso Milà, Joan Margarit y Carles Buxadé, lo restauraron, conservando únicamente las fachadas y la puerta de la Maratón, solucionando los problemas de visibilidad para los espectadores y de práctica de algunos deportes. Fue el edifico y centro principal de los actos deportivos y de inauguración y clausura de las Olimpiadas de Barcelona de 1992.

5.12. El Pueblo Español.

Era uno de los tres recintos que formaban parte de la sección “El Arte en España”. Su construcción se aprobó en diciembre de 1926. El proyecto era de los arquitectos Francesc Folguera i Ramon Reventós, junto a los pintores Xavier Nogués y Miquel Utrillo, quienes realizaron una serie de viajes por la geografía española con la finalidad de documentar y seleccionar modelos para la construcción de un pueblo que fuera la síntesis de lo que podríamos llamar la “España Monumental”. De hecho, no se copiaron exactamente los modelos adoptados, sino que se llevó a cabo una interpretación respetuosa de los mismos que permitiera la creación de un lugar armónico y unitario, que diera la impresión de un pueblo más o menos real, a pesar de la diversidad formal y conceptual de los modelos representados. Del conjunto se pueden destacar las murallas de Ávila, que cierran el pueblo, la plaza Mayor, la iglesia y la buena distribución de las calles, que reflejan los ambientes de las regiones y culturas peninsulares que representan. El resultado es más que aceptable aun teniendo en cuenta un cierto discurso pintoresco, por otra parte inevitable en un proyecto de esta naturaleza.

 

(c) 84-9714-041-9  Autor: Francesc-Xavier Mingorance i Ricart

Ver: La Exposición Internacional de Barcelona de 1929 (I)

 

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