Santander: Arte en Cantabria I. Rutas Liceus
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Santander: Arte en Cantabria I

ÍNDICE

Presentación.
Itinerario cultural por Santander.
Periodos histórico-artísticos.

– De la prehistoria a la romanización.
– El arte de la repoblación.
– El arte románico.
– El arte gótico.
– El renacimiento.
– El barroco.
– El arte moderno y contemporáneo.

PRESENTACIÓN

Cada pueblo, cada rincón, cada casa, hasta el más pequeño y sencillo utensilio, se constituye en una pieza del rompecabezas de la historia de una región. Y el arte como máximo exponente de la expresión humana, en sus diversas manifestaciones, pretende transmitir una concepción del mundo, particular e individual, de cada lugar y en cada época.

Cantabria, que ha sabido custodiar lo mejor de sí misma, rebasará las expectativas del inquieto viajero que desee profundizar en el aspecto artístico y cultural de una región, no por la grandiosidad o espectacularidad de sus obras, sino porque el entorno natural donde se emplazan, en muchas ocasiones, nos proporciona estampas individuales.

Esta pequeña guía pretende, en su limitado espacio, dar unas breves pinceladas de algunas de las obras de la historia de Cantabria han marcado determinados periodos, o que poseen un significativo valor artístico. Dada la imposibilidad de abarcar en estas páginas todo el patrimonio regional, se señalan aquellos lugares que son más accesibles o se encuentran abiertos al público, y por tanto resultan más fáciles de conocer in situ. También se han recogido unos breves apuntes de las poblaciones que han sido declaradas Conjuntos Histórico-artísticos, y los principales museos de Cantabria, que albergan los mejores testimonios del arte mueble hallado en la región.

ITINERARIO CULTURAL POR SANTANDER. 

Santander - MarSANTANDER, UNA CIUDAD DE MAR.

Quien llega por primera vez a Santander sentirá descubrir uno de los lugares en los que la naturaleza se ha recreado con mayor sensibilidad. El mar y la montaña, el azul y el verde, conforman un incomparable telón de fondo de sus calles, avenidas y sobre todo de su bahía. A su abrigo, desde la época romana, se asentaron gentes de mar, y poco a poco, bajo la protección de una pequeña abadía comenzó a gestarse el origen de Santander. Nombre que deriva de la transformación fonética de San Emeterio (Santi Emeteri),que junto a San Caledonio conforman el patronazgo de la ciudad. Santander se muestra hoy como una ciudad moderna y cosmopolita, centro de un turismo de calidad, u como un importante foco cultural en verano, que podremos conocer a través de uno agradables paseos, descubriendo sus hermosos espacios naturales, delimitados entre la bahía y el mar abierto.

PASEO POR EL SANTANDER MONUMENTAL.

Partiremos del Palacete del Embarcadero, un pequeño y pintoresco edificio de aire modernista y mirador privilegiado para contemplar la Bahía. Siguiendo su perfil, descubrimos los jardines de Pereda, que entre palmeras y cedros, esconde monumentos a nombres ilustres de la ciudad. En el Muelle, se encuentra una peculiar grúa de piedra testimonio del gran tráfico mercantil del puerto santanderino. Continuando por la plaza de Alfonso XIII, podemos contemplar los monumentos a Pedro Velarde, héroe de la Independencia, y a la reconstrucción de la ciudad, tras el incendio de 1941. El edificio de Correos en el mismo centro de la ciudad, es un recia construcción del más típico estilo regionalista montañés, tan de moda a principios de siglo. Detrás de él, la plaza de las Atarazanas, nos descubre la Catedral, una primitiva abadía del siglo XIII, germen de la ciudad, formada por la cripta de El Cristo, un sobrio y angosto templo, de bóvedas achaparradas, y otra iglesia superpuesta, reconstruida en varias ocasiones, de influencia gótica. Callejeando por los alrededores de la popular Plaza porticada, sede atípica durante décadas del FIS, encontramos un bullicioso centro comercial. Continuando por la calle de San Francisco, salimos al Ayuntamiento, un edificio de estilo eléctico que fue anteriormente un convento. Junto a él, la plaza de la Esperanza, un típico y concurrido mercado, de influencia modernista. Siguiendo por la calle Miguel Artigas concluimos nuestro paseo en el Museo de Bellas Artes, que recoge un valioso conjunto de pintores regionales. Formando parte del mismo edificio está la famosa Biblioteca de Menéndez Pelayo, importantísimo foco cultural de la región, junto a la que fue su casa.

Santander-PlayaPASEO POR EL SANTANDER MARÍTIMO.

Comenzaremos nuestro paseo en Puertochico, antiguo puerto pesquero, convertido hoy en puerto deportivo, que se encuentra presidido por el Real Club Marítimo. En sus inmediaciones, el paseo de Pereda, es quizá el paisaje urbano con más carácter de la ciudad. Entre sus casas alineadas frente a la bahía, con elegantes balcones y miradores, destaca el edificio del Banco Santander, símbolo de una ciudad pionera de la banca española. Al otro lado, el paseo de Castelar, llama la atención por el compuesto estilo de algunos de sus edificios, como el Banco Vitalicio o el Siboney. En el alto de San Martín, antiguo barrio de pescadores, se emplaza el monumental Palacio de Festivales, junto al Centro de Alto Rendimiento de Vela. Continuando por la avenida de Reina Victoria, que entre residenciales edificaciones de influencia regionalista, nos conduce hasta la zona más residencial de la ciudad: El Sardinero. Desde mediados del siglo XIX, sus pioneros baños de Ola, constituyen el mayor impulso turístico de Santander, reuniendo un elenco de magníficas playas, a la vez que un importante centro hotelero. En la plaza de Italia, el Gran Casino se erige majestuoso, evocando el ambiente de

ciudad-balneario de la Belle Epoque. Pero son las playas de el Camello, la Concha, La Primera y La Segunda, las verdaderas protagonistas: amplias, de finas arenas y aguas limpias, probablemente de las más bellas de España. Entre las dos últimas, se encuentra el promontorio de Piquío, adornado por unos jardines llenos de encanto. Atravesando el parque de Mesones, frente a la Segunda playa, podemos iniciar un paseo fuera del entramado urbano, por un sendero que bordea la costa y el campo de golf Mataleñas, llegando al Faro de Cabo Mayor.

Santander Magdalena– Península de la Magdalena-

Un espacio natural privilegiado, que constituye el símbolo más representativo de Santander. En su cima, se yergue el elegante palacio real, inaugurado en 1913 como residencia estival que el pueblo de Santander regaló- mediante suscripción popular- al monarca Alfonso XIII, convirtiendo la ciudad durante el verano, en la capital del reino. Posee unas hermosas caballerizas, unos extensos jardines con magnífico arbolado y playa propia. Actualmente es un parque público de libre uso. Perfectamente internado en el paisaje, se puede admirar un original mini-zoo, entre sus acantilados. Hoy en día, el Palacio es la sede de los prestigiosos cursos de verano de la U.I.M.P., un importante foro cultural y científico, de fama internacional.

PERIODOS HISTÓRICO-ARTÍSTICOS.

DE LA PREHISTORIA A LA ROMANIZACIÓN

La peculiar orografía de Cantabria, repleta de cavernas, propició el asentamiento hace miles de años de grupos de hombres primitivos que expresaron su arte, representando figuras de animales con una técnica y un colorido extraordinarios, y que debido a las excepcionales condiciones de temperatura y humedad del interior de estas grutas, han llegado perfectamente conservadas hasta nuestros días.

Arte rupestre universal: Las Cuevas de Altamira:

Descubiertas por Marcelino Sanz de Sautuola entre 1875-1879 es el mejor de los conjuntos de arte rupestre conocido, representando uno de los hitos de la Historia del Arte, siendo declaradas por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Destaca por su calidad la sala de los Policromos, conocida como la “Capilla Sixtina del Arte Cuaternario”. Contiene una gran cantidad de representaciones de bisontes, algunos de tamaño natural, en los que el artista muestra su destreza jugando con el natural relieve del techo. La llegada masiva de visitantes obligó hace unos años a restringir severamente las visitas para preservarlas. Las instituciones regionales conscientes de su deterioro, impulsaron la realización de su réplica, uno de los proyectos de mayor envergadura emprendidos en la región. Si bien Altamira no es la única expresión de arte prehistórico en Cantabria, aunque sí la de mayor trascendencia, son también de gran interés el conjunto de pinturas halladas en Ramales de la Victoria y Puente Viesgo. En esta última localidad se encuentra el conjunto formado por las cuevas de El Castillo, Las Chimeneas, La Pasiega y Las Monedas, localizadas en el Monte Castillo. Están abiertas al público y su visita, imprescindible, además de por la belleza natural del paraje, nos sumergirá en lo más profundo de nuestros orígenes .Su arte es quizás el más amplio y diverso de la región cantábrica, contabilizándose más de 150 figuras de animales y un gran número de signos (Tel.942 59 84 25). Las cuevas de Covalanas en Ramales de la Victoria, Chufín y Micolón en Riclones y Santiyán en Escobedo, también contienen curiosas muestras de arte rupestre y se pueden visitar.

El origen de un pueblo: Los Cántabros. 

De aquellos poblados de tribus cántabras anteriores a la conquista romana, belicosas y casi salvajes, a los que hacen referencia escritores e historiadores como Plinio o Estrabón, poco ha podido descubrir la arqueología. Basándonos en los hallazgos encontrados, podríamos pensar que los habitantes de Cant-Iber (las montañas del Ebro), vivían principalmente en las tierras transitivas a la meseta, en los actuales valles de Campoo y Valderredible. Así lo atestigua el poblado hallado en Celada-Marlantes (Reinosa), el único testimonio conocido sobre la existencia de una cultura castreña a finales de la Edad del Hierro (s.II,-I a. De C.), a pesar de que existen también vestigios en tierras costeras (Castro Urdiales). El valle de Buelna ha proporcionado una serie de estelas gigantes que parecen catalogarse como pre-romanas. En Barros, Lombera y Zurita se han descubierto 5 de estas estelas, con diámetros de 1,70 a 2 m. Hay quienes sostienen que son monumentos de carácter funerario, mientras que otros suponen que su decoración simboliza una representación solar céltica. Ubicadas en lugares prominentes del terreno, están decoradas en bajorrelieve, con inscripciones toscamente realizadas. In situ se puede contemplar la estela de Barros, al mismo borde de la carretera. Hoy, se han erigido en auténticos símbolos de la identidad cántabra.

La romanización de Cantabria 

A pesar de la dificultad que encontraron las tropas romanas en su conquista del territorio cántabro, debido a la dificultad del terreno y la belicosidad de estas gentes, con un fuerte sentimiento de independencia, tras cruentas guerras, culminaron con el sometimiento de los guerreros cántabros su larga conquista de la península Ibérica. El dominio efectivo del territorio cántabro por parte de Roma se apoyó y manifestó en la construcción y mantenimiento de una serie de vías que pusieron en contacto los distintos ámbitos geográficos de la región de la región con el resto de la Península y del Imperio. El establecimiento de ciudades portuarias y las calzadas, sostuvieron la actividad económica y el esquema táctico militar romano. Así, las fuentes clásicas mencionan tres puertos en el litoral: Portus Victoriae luliobrigensium, que ha sido identificado como Santander o Santoña, Portus Blendium, la actual Suances y Portus Vereasueca como San Vicente de la Barquera. Pero será Julióbriga en Retortillo (Reinosa), la localidad más significativa y la más mencionada en las fuentes escritas antiguas. Aún queda patente su dimensión en las ruinas visitables de esta ciudad.

La Calzada Romana-

La primera red de caminos que se configura como tal en Cantabria, data de la ocupación romana, siendo la base de la configuración del actual sistema de carreteras. Se disponía sobre dos ejes, uno de Norte a Sur y otro de Este a Oeste. Entre espesa vegetación, aún se conserva un tramo de 5 km. entre Somaconcha y Pie de Concha que se recomienda recorrer caminando.

EL ARTE DE LA REPOBLACIÓN
EL ARTE DE LOS SIGLOS VIII- X

Al producirse la invasión musulmana, las comunidades de la meseta refugiadas en las montañas cántabras se establecieron en asentamientos provisionales y precarios, utilizando las cuevas y convirtiéndolas en lugares de culto. En un primer momento estos habitantes cristianos fabrican sus iglesias excavándolas en las rocas areniscas para aprovechar el mimetismo de las mismas con el paisaje, evitando el que pudieran ser destruidas o quemadas. De las muchas ermitas que probablemente hubo, ha pervivido un pequeño grupo en Valderredible y Campoo, comarcas fundamentales en la historia alto medieval gracias a su situación geográfica y climática. La proximidad y concentración de los templos de Valderredible, posibilita un pequeño itinerario que nos trasladará a aquellos primeros recintos religiosos, algunos de los cuáles permanecen abiertos al culto, y en donde la penumbra reinante crea un ambiente misterioso y enigmático, característico de las liturgias medievales.

El misterio de las Ermitas Rupestres.

La ermita de Arroyuelos, asentada en la parte más alta de la localidad del mismo nombre, es la más monumental a la vez que la única edificación de dos pisos que existe de este tipo en Cantabria, y también la más original por hallarse excavada en un levantamiento litológico de roca arenisca con caprichosa forma. Posee un banco tallado que recorre todo su perímetro ( para su visita se ha de solicitar la llave en la primera casa del pueblo). La ermita Virgen del Carmen en Cadalso (ubicada en la propia carretera), es la más pequeña de todas. En la misma roca pueden observarse varias sepulturas medievales. La ermita de Santa María de Valverde aparece con dos naves, probablemente debido a una reforma más tardía, y con una reforma más tardía, y con una espadaña añadida a finales del siglo XII. Cuenta con tres ábsides, en uno de los cuales se instala el baptisterio. Continúa abierta al culto, pero para su visita también se deben solicitar las llaves en una vivienda próxima. En Campo de Ebro también existe una pequeña y simple ermita rupestre de una sola nave. Próxima al nacimiento del río Asón (Arredondo) se ubica la ermita de San Juan de Socueva, aprovechando la morfología kárstica de este singular valle, un auténtico paraíso espeleológico por la infinidad de kilométricas grutas y sistemas cavernosos que posee. A deferencia de las de Valderredible, que se encuentran excavadas en la roca, ésta se construyó cerrando una de las bocas de la cueva aprovechando el voladizo calizo. Es el único testimonio que pervive de los muchos que hubo en la zona. También se puede visitar. Cueva Santa en Santo Toribio de Liébana, es la única ermita que queda de las que existieron en la ladera del monte Viorna. Mitad rupestre y mitad edificada, es donde la tradición mantiene que se retiró Santo Toribio.

La armonía de las Iglesias Mozárabes.

Existen otras expresiones también representativas de la arquitectura de la repoblación. Estas son las iglesias construidas en torno al siglo X, que presentan claras influencias del arte islámico, unido a un sustrato asturiano con elementos de tradición visigoda y carolingia, y de las que han llegado hasta nuestros días un porcentaje mínimo de lo que debió ser. De entre las conservadas sobresale la iglesia de Santa María de Lebeña (Cillorigo), una bellísima conjunción de arte y naturaleza. San Román de Moroso en el pueblo de Bostronizo, junto al río y entre robles ofrece una estampa realmente bella y tranquila; y Santa Laocadia de Helguera, ambas en la cuenca de Besaya, presentan un carácter mucho más humilde por sus dimensiones, aunque también destacan por su elevada pureza constructiva.

– Santa María de Lebeña-

Al pie de impresionantes macizos calizos y entre exuberante vegetación se “esconde”la maravillosa iglesia de Santa María de Lebeña, construida en el siglo X y verdadera joya arquitectónica de Cantabria. Su equilibrio y pureza de líneas se agiganta en su bello espacio interior, proporcionado por el juego de las diferentes alturas, que alcanza una elevación singular en su parte central. A destacar la gran losa de piedra que cubre el altar mayor y la bellísima imagen policromada de la virgen, del siglo XV, en estilo neomozárabe, para acompañar al conjunto.

EL ARTE ROMÁNICO.
EL ARTE DE LOS SIGLOS XI- XII.

La situación histórica de la región durante los siglos en que el románico nace y evoluciona- s. XI , XII y parte del XIII- , los distintos poderes que se entremezclan y conviven (rey, nobleza, monasterios, concejos) y la diversa organización social y económica, hacen muy variables y hasta independientes los distintos monumentos, que gozarán de una extraordinaria individualidad y peculiaridad en cada uno de sus edificios, pese a la unidad existente en la utilización de procedimientos arquitectónicos y decorativos. A través de las principales vías de tránsito más utilizadas en la época medieval, surgen verdaderos conjuntos representativos del románico cántabro.

Las comarcas de Campoo y Valderredible.

La zona de mayor densidad de iglesias románicas se corresponde con la zona de Campoo (Valdeolea, Valdeprado) y Valderredible, que junto con el norte de Palencia y Brugos forman uno de los núcleos de aglomeración del monumentos del siglo XIII más relevantes de Europa. Tal vez porque en estas regiones montañosas los concejos eran numerosos y tenían en este siglo una composición ya estable. Entre sus valles y caminos podemos descubrir importantes templos, como las colegiatas de San Martín de Elines y la de San Pedro de Cervatos con sus provocativas figuraciones, dos de los edificios más representativos del románico cántabro. Otros, más humildes y recogidos, pero no por ello con menos encanto, se nos descubren como unas pequeñas joyas: Retortillo, Villacantid, Bolmir, Mata de Hoz, La Loma, San Martín de Hoyos, San Miguel de Olea, San Martín de Valdelomar o Las Henestrosas de las Quintanillas.

Por la cuenca del Río Besaya.

A lo largo del trazado de lo que fue la calzada romana que sigue la cuenca del río Besaya, se alzan numerosos templos del siglo XII. Una tierra que se vio favorecida por el hecho de ser la vía dominante desde Castilla hasta la costa y que recogió las corrientes del Camino de Santiago. Surgen por ello numerosas iglesias románicas como la de Bárcena de Pie de Concha, San Martín de Quevedo, San Facundo y San Primitivo en Silió (Molledo), San Juan de Raicedo, San Andrés en Cotillo (Anievas), como ejemplo de lo que son las iglesias románicas de aldea o concejo, de pequeño tamaño y humildes de apariencia. También la Asunción de Acereda y Santa cecilia de Villasevil /ambas en Santiurde de Toranzo), que alberga una de las pilas bautismales románicas más destacadas de Cantabria, San Andrés en Argomilla, Santa María de Yermo (Cartes), y la extraordinaria Colegiata de Castañeda, concebida con una sola nave, posee unas magníficas proporciones y un bello ábside en el que se organizan ocho arcos sobre capiteles de gran interés.
La Comarca de los Valles de Liébana

A través de Liébana surge otra vía de tránsito ya que fue un núcleo relativamente poblado durante la Edad Media. Aunque no se han conservado muchas muestras, las más importantes corresponden a las iglesias de Santa María de Piasca, que destaca por la calidad de su talla escultórica y Santo Toribio de Liébana, donde según la tradición Beato de Liébana escribió e ilustró su famoso Comentario del Apocalipsis en el 776.

Por los Caminos de la Costa.

En su transcurso paralelo al mar, el camino, desde la frontera francesa hasta Galicia, nos descubre dos ejemplos: la bella y solitaria Santa María de Bareyo (Arnuero), que alberga en su interior una original pila bautismal, y la iglesia de San Román en Escalante, de gran riqueza escultórica, en la que destaca la imagen cariátide policromada de la virgen con el niño.

– Colegiata de Santa Juliana-

La Colegiata de Santa Juliana es el edificio más representativo de la bella villa medieval de Santillana del Mar, y el monumento más importante del románico cantabro. Construida en sillería arenisca, goza de gran vistosidad externa y guarda en su interior una serie importante de piezas pictóricas y escultóricas de épocas posteriores, así como un retablo deslumbrante. El claustro con capiteles historiados, sarcófagos y sepulcros, debe visitarse, pues acerca ala visitante al silencioso espíritu medieval.

EL ARTE GÓTICO.
EL ARTE DE LOS SIGLOS XIII-XVI.

El gótico se introduce en Cantabria a través del Camino de Santiago, así como a través de las relaciones comerciales con Francia, Inglaterra y Flandes, a consecuencia del desarrollo económico que se produce, desde el último tercio del siglo XII y primeros del siglo XIII, y el consiguiente auge demográfico ocasionado por la concesión de los fueros por parte de Alfonso VIII y el apoyo de Fernando III a nuestras Cuatro Villas de la Costa, en agradecimiento por su aportación a la conquista de algunas importantes ciudades de Andalucía. Circunstancias que provocaron el establecimiento en Cantabria de uno de los góticos más destacados del Norte de España, junto a la capacidad de los maestros canteros cántabros, que suavizaron la fusión de las novedades técnicas y estéticas francesas con la tradición local románica. Sin embargo, la realidad socioeconómica del interior, más rural, creó un estilo popular muy distinto al de las villas costeras. Se plasman por tanto dos modalidades, el gótico popular y el gótico de las villas marineras, de mayor riqueza.

Santander-Castro
Castro Urdiales

El esplendor de las Grandes Villas Marineras.

Las grandes villas de la costa eligen para la ubicación de sus iglesias, claros exponentes de su poderío, promontorios, aptos para la observación de posibles ataques por tierra y por mar. Santa María en Castro Urdiales domina toda la villa desde el acantilado natural en el que se ubica. Por su tamaño y prestancia parece una catedral, siendo muchos de sus elementos estructurales procedentes de la escuela burgalesa y del gótico francés. En su interior puede verse una de las más bellas imágenes góticas de Cantabria, la imagen de piedra policromada de la Virgen sedente con el niño, y en una de sus capillas el Cristo de la Agonía de Francisco de Zurbarán. Santa María de la Asunción en Laredo, posee una disposición extraña con cinco naves, y los cambios perceptibles en su alzado hace pensar que fue concebida en un principio más humilde y reducida. El exterior no es tan vistoso como en Castro Urdiales, sin embargo su interior resulta espectacular por la magnificencia de sus naves. Santa María del Puerto en Santoña, sin duda construida sobre otra anterior, ofrece con sus tras naves y sus bajos capiteles un cierto ambiente románico. Nuestra Señora de los Ángeles en San Vicente de la Barquera, es uno de los mejores monumentos góticos de la región ,disfrutando de un emplazamiento realmente excepcional, sobre un paisaje formado por una bella ensenada y los cercanos Picos de Europa. Representa una acumulación estilística y cronológica realmente interesante. Del resto de iglesias de influencia gótica destacan: Santa Marina de Udalla, que muestra una original estructura de dos naves paralelas de escasa diferencia en sus dimensiones, único caso en Cantabria y sin relación con el resto de la Península. De su inusual combinación de elementos salió una iglesia con un aspecto exterior románico y un interior ambiental y estructural gótico. Y la iglesia del Monasterio de Santo Toribio de Liébana, que fue durante gran parte de la Edad Media el eje alrededor del cual giraba la vida cultural, religiosa, económica y social de esta zona. Conjuga en su aspecto una sucesión de elementos románicos, góticos y barrocos.

Arquitectura Civil y Militar.

Los términos civil y militar van muy unidos en la mayor parte de la arquitectura gótica no religiosa que ha llegado hasta nuestros días. No puede distinguirse tajantemente entre los edificios dedicados a una función exclusivamente militar y los de fines de habitabilidad preminentemente. Los castillos que han llegado hasta la actualidad como el de Castro Urdiales, el de San Vicente de la Barquera o el de Agüero o el de Agüeso, son construcciones posteriores, aunque probablemente levantados sobre los cimientos de otros anteriores. La gran mayoría han perdido las almenas, el foso está prácticamente cegado y generalmente se encuentran ubicados en lugares adecuados para la defensa. Dentor de la arquitectura civil popular, podemos observar las primeras viviendas, en general modestas, de planta rectangular, y cubierta a dos aguas, características que se mantendrán en épocas posteriores y que darán lugar a la casa montañesa.

– La Torre-

La torre como símbolo de poder y fortaleza señorial va perdiendo su sentido a lo largo de la Baja Edad Media, quedando como residencia personal del señor. Aunque su arquitectura no posee una evolución estética, si se puede establecer una diferencia entre la torre defensiva y la torre señorial: las defensivas, estratégicamente ubicadas, apenas suelen tener vanos y el espacio interior es reducidísimo. Su número hubo de ser elevado a pesar de que para acabar con las luchas, los Reyes Católicos decretaron su destrucción. Pero aún son numerosas las que podemos encontrar desperdigadas, y generalmente solitarias, por el territorio cántabro: la de Rubín de Celis (Obeso), la de Linares (Peñarrubia), al torre de Estrada (Val de San Vicente), la de Quintana (Soba), la de Cabrahigo (Isla), la de los Bustamante (La Costana, Campoo de Yuso), o la de Pero Niño (Sovilla). Las torres señoriales por el contrario son más amplias y ya aparecen más ventanas: las de Quevedo (Molledo), Agüero (San Vicente de Toranzo), Cadalso (Valderredible), Bustamante (Quijas), Del Merino y de Don Borja (Santillana del Mar), Don Beltrán de la Cueva (Queveda), Cabanzón (Herrerías), Infantado (Potes), etc.

EL RENACIMIENTO.
EL ARTE DEL SIGLO XVI.

Al igual que en el resto de la Península, el arte en Cantabria en los siglos XVI-XVII presenta una simultánea y sucesiva serie de estilos que se mezclan entre sí, de manera que no podemos hablar de un estilo propio y definitorio, sino de una variedad de estilos, caracterizados por el retraso cronológico de su aparición y por la pervivencia de elementos de tradición medieval con gran peso en las preferencias montañesas, desarrollándose un arte de carácter eminentemente provincial. Además , se generaliza el fenómeno de la emigración artística, que ya había comenzado en épocas anteriores, y que se debe al prestigio de los arquitectos y canteros cántabros, que por su fama eran requeridos por la poderosa clientela castellana. Así encontramos arquitectos montañeses diseñando los edificios españoles más importantes de la época, como Gil de Hontañón, Juan de Rasines y Juan de Herrera, Éste último desarrolló el arte clásico depurado y sobrio, creando un estilo propio, el herreriano, que marcará una etapa decisiva en la arquitectura española. Exponentes de la convivencia de estilos encontramos en las iglesias de san Jorge de Penagos, San Pedro de Limpias, el Convento de Montehano, el Convento Regina Colei en Santillana del Mar –actual Museo Diocesano- , o la torre de la iglesia del Soto en Iruz. También son piezas interesantes el retablo plateresco de la iglesia de Rozas y el retablo flamenco de Belén, en la iglesia de Santa María de Laredo.

En lo que respecta a la arquitectura civil comienza a surgir el palacio de grandes dimensiones por evolución de la casa-torre gótica, con características de la arquitectura medieval, a las que se incorporan elementos decorativos que posteriormente conformarán el barroco, la Torre de Gajano y la torre de Velo en Puente Arce, son buenos ejemplos; en esta localidad se encuentra un bello puente sobre el Pas, la obra de ingeniería civil más relevante de la época.

EL BARROCO.
EL ARTE DE LOS SIGLOS XVII-XVIII.

El barroco se introduce en Cantabria también con retraso, llegando incluso al siglo XIX, y se caracteriza por encontrarse mezclado con el tardogótico y el clasicista de épocas anteriores. Si bien para Cantabria este periodo significa una época de relativo avance económico y recuperación demográfica, la Montaña seguirá siendo una región en la que predomina una población campesina. En consecuencia, y salvo excepciones, los arquitectos mantendrán un conservadurismo formal, en los que primará la austeridad.

Pero es en la arquitectura civil, sin parangón con otras regiones, en donde asistimos a un auge especial. La enorme profusión de casas señoriales y palacios, muchos construidos por indianos, crean una cierta identidad cántabra a través de elementos arquitectónicos que se repetirán en sus más diversas variantes, siguiendo las tradiciones constructivas montañesas: cortavientos, solanas, torres laterales… Dentro de la cantidad de ejemplos de arquitectura civil barroca, podemos destacar y en su mayoría visitar: la Casona de Carrejo, que en la actualidad alberga el Museo de la Naturaleza de Cantabria (Cabezón de la Sal), el palacio de Esledo (Pámanes), de aspecto sobrio y elegante, también acondicionado como Museo de arte contemporáneo, el Palacio de los Acebedo en Hoznayo, el Hospital de San Rafael, actual sede del Parlamento de Cantabria (Santander) y los magníficos palacios de Donadío en Selaya y de Soñanes en Villacarriedo.

De la arquitectura religiosa podemos reseñar dos ejemplos: la iglesia de Santa María Magdalena en Rucandio, situada en la parte más alta del pueblo, que llama poderosamente la atención por su planta octogonal y su austeridad decorativa, propia de la tradición montañesa, y la iglesia de San Martín de Cigüenza, con una clara influencia del arte colonial, como justifica el hecho de ser financiada por el indiano D. Juan Antonio de Tagle Bracho que hizo fortuna en Perú.

– Palacio de Soñanes en Villacarriedo-

Construido según planos del arquitecto italiano Cossino Fontanelli, entre 1718 y 1722, consta de tres pisos, es de planta rectangular, y su fachada goza de una riqueza ornamental espléndida, observándose una influencia salmantina y churrigueresca. Un edificio singular del barroco cántabro, que posee cierta conexión con el tradicional palacio montañés.

Santander- Casino
Casino del Sardinero

EL ARTE MODERNO Y CONTEMPORÁNEO
EL ARTE DE LOS SIGLOS XIX-XX. 

Al igual que sucede en el resto de España, en Cantabria, el arte moderno y el contemporáneo se caracterizan por la combinación y multiplicidad de estilos artísticos, retomando elementos del pasado o desarrollando nuevos caminos. Durante todo este periodo se realizarán obras que abarcarán los estilos más diversos. Dentro del modernismo encontramos, fundamentalmente en Comillas, excelentes manifestaciones como El Capricho, proyectado por el joven Gaudí, y en el que ya se encuentran algunas claves de su estilo, como la búsqueda de una ornamentación totalmente nueva inspirada en la naturaleza y en la música. El también catalán y arquitecto modernista Domenech i Muntaner , se encargó de la ampliación del cementerio, reutilizando las ruinas de una antigua iglesia, y de ornamentar el neogótico edificio de la Universidad Pontificia. Existen dos magníficos representantes de la tendencia pintoresquista de influencia inglesa: el palacio de Hornillo (Las Fraguas) y el Palacio Real de la Magdalena en Santander, que aunque proyectado por los arquitectos cántabros Riancho y Bringas, se inspira claramente en el anterior, obra del arquitecto inglés Seldon Wornum. Surge también el regionalismo, un movimiento muy de moda a principios de siglo, que busca su inspiración en las manifestaciones tradicionalesd el lugar, impulsado principalmente por el arquitecto castreño Leonardo Rucabado. Un estilo que podemos encontrar en edificios como la Biblioteca Menéndez Pelayo, el edificio de Correos o los pabellones del Centro Marqués de Valdecilla en Santander, el Chalet Sotileza y el edificio los Chelines en Castro Urdiales, la casa para Obdulia Bonifaz (Noja), el palacio de la Colina y el palacio de Rugama en Gama, y el palacio de Mier, en Ruente. Otros movimientos con repercusión en Cantabria fueron el racionalismo- funcionalismo (Club marítimo y Mercado de la Esperanza, en Santander) y el neoclasicismo, que encontramos en la iglesia de San Jorge en Las Fraguas, en la iglesia parroquial de Arredondo o en la Iglesia de Santa Lucía de Santander. Otros edificios destacados modernistas que reciben influencias eclécticas son el Gran Casino, el Hotel Real y el Ayuntamiento de Santander, o el palacio de los Ocharán en Castro Urdiales. El monasterio cisterciense de Cóbreces, de estilo neogótico, posee un ábside que es la primera obra construida en hormigón en España. La importancia de Santander como capital administrativa, política y financiera, así como su desarrollo turístico y comercial, la han convertido en el principal núcleo artístico, y en el lugar donde se concentran la mayor parte de obras de la región durante este periodo. También Castro Urdiales, debido a las inversiones de procedencia vasca, y Comillas, impulsada por el mecenazgo del Marqués de Comillas, son núcleos relevantes de las expresiones artísticas del s.XIX y principios del s. XX . Cabe destacar entre otras, en Santander: iglesia de Santa Lucía, la iglesia de las Salesas, el Ayuntamiento, el Banco Español de Crédito, el Centro Cultural Modesto Tapia, el Gran Casino, el Palacio de la Magdalena, la Biblioteca Menéndez Pelayo, el edificio de Correos, el Mercado de la Esperanza, el Hotel Real, el Palacete del Embarcadero, o el Edificio del Banco Santander. En Castro Urdiales: Palacete y Castillo observatorio de los Ocharán, la casa de los Chelines, Chalet Sotileza, la casa para Isidra del Cerro o la residencia de Pedro Velarde. En Comillas: la fachada principal del Cementerio, el panteón del Marqués de Comillas y el Palacio de Sobrellano, la Universidad Pontificia y el Capricho de Gaudí.

– Pintura y Escultura-

Es de destacar el conjunto de pintores que se formaron en las dos décadas siguientes a la guerra Civil, ya que constituye el conjunto de pintores más importante que se ha dado hasta la fecha en Cantabria y del que formaron parte Antonio Quirós, Fernando Calderón, Esteban de la Foz, Fernando Sáez, Gloria Torner, Eduardo Sanz, Enrique Gran, Julio de Pablo, Eduardo Pisano, Pedro Sobrado, Ángel Medina, Agustín de Celis, Carlos Rincón, Miguel Vázquez, Luis de Alvear…Un nutrido grupo de artistas quizás influidos por sus más inmediatos predecesores, de entre los que sobresalen grandes individualidades como : José de Madrazo, Agustín Riancho, Pancho Cossío, Casimiro Sainz, María Blanchard, Iturrino, Salces, Jaureguizar, Egusquiza, etc, y cuyas obras, se pueden contemplar fundamentalmente en el Museo de Bellas Artes de Santander y en el Palacio de Elsedo en Pámares. De la producción escultórica podemos citar: el Sepulcro de Menéndez Pelayo y el Cristo de bronce de los Corrales de Buelna, ambas de Victorio Macho y el monumento a Pereda en Santander; detalles ornamentales de la Universidad Pontifica de Doménech y el Ángel de Llimona en Comillas; el relieve de Beato de Liébana y el monumento al Ebro de Jesús Otero.

Conjuntos Históricos y Museos.

17 agosto, 2018

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